domingo, 16 de junio de 2013

MAÑANA EN SAN PABLO

Aquel día era para Manuel distinto ya que había encontrado trabajo.

Atrás quedaban el alcohol y las mentiras

Sabía también que muchos de los que decían ser amigos por entonces ni siquiera sabían que esa palabra se escribía comenzando por A.
Manuel había pasado muchas mañanas en la capilla del Cautivo, pidiendo, rezando y teniendo al de la túnica blanca por tabla de salvación.
Por eso aquella mañana fue a darle gracias.

Sabía que comenzaba de cero y que seguía con el Señor de San Pablo.

Entonces, no sabía que terminaría bajo el varal cada Lunes Santo y que volvería el día antes de su boda con un ramo de claveles rojos con olor a fe y a pasión malva y trinitaria que con el paso de los años y las décadas será una perla más de la intrahistoria de la semana santa.

Cosas de Málaga

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